LA PAUSA (versión en español)


„Que la pelota no se quede quieta”

„No bajemos el ritmo de juego”

„Juguemos más rápida – a un toque”

Creo que estas indicaciones son muy comunes de ser escuchadas por los jugadores. Es difícil estar en desacuerdo con ellas,
dado que el ritmo de juego del partido estará determinado por la velocidad con la que se mueva la pelota.
Sin embargo, creo que no hay nunca situaciones determinísticas, a las cuales debamos calificar como blanco o negro.

Uno de los conceptos que pueden contradecir las indicaciones que detallamos entonces es el de la pausa.

Este concepto hace mención a la búsqueda deliberada por parte de uno de los equipo de reducir el ritmo con el que se juega, a fin de obtener algunas ventajas. ¿Cuáles son estas ventajas? A continuación, la explicación, acompañada de varios ejemplos con material audiovisual.

El primer caso evidencia un alentecimiento en la dinámica del juego, para luego imprimirle velocidad de manera inmediata. Esta es la habilidad que tienen extraordinarios jugadores que entienden el juego de manera excepional.

Esos son jugadores que pueden anticipar la reacción de los rivales, dado que este concepto se utiliza para provocar al oponente a que nos presione, a que se cambie de posición o simplemente que preste atención a la pelota mientras intentamos hacer un pase o posicionarse en determinado sector del campo.

La pausa permite generar las condiciones para que aparezca el escenario de pase que pregonamos, pero sólo es posible cuando el rival reacciona y presiona.

En el siguiente video, se podrá ver cómo el defensor Thiago Silva no tiene forma de hacer un pase al mediocampista central, por lo que se queda quieto esperando el movimiento del rival, para inmediatamente pasarle el balón a su compañero.

En un primer momento, la línea de pase para Thiago Silva estaba cortada, lo que llevó a que se quedara quieto – no hizo un cambio de frente – y luego, la opción de pase surgió, a raíz del movimiento de su compañero. Todo esto fue permitido también por la reacción de De Bruyne, que al moverse habilita el espacio para encontrar el pase.
Cuando entremos en detalle, notaremos que usualmente la diferencia entre tener pase o no tenerlo es de apenas un metro.

Sin embargo, la pausa no es utilizada sólo por los defensores centrales, ya que este concepto es aplicable a cualquier posición del campo. No obstante, tengamos en cuenta que queremos cambiar vertiginosamente el ritmo de juego, por lo que en algunas ocasiones, si aceleramos nuestra dinámica, lo único que haremos será exponernos a una pérdida innecesaria.

SIN OPCIÓN DE PASE:

La pausa es un excelente concepto futbolístico cuando no hay nadie pidiendo la pelota. En lugar de entregar en pánico por la falta de opciones para seguir el juego mientras tenemos la pelota, necesitas parar el juego y observar la disposición de tus compañeros y los rivales. La línea de pase estará disponible por un período corto de tiempo, pero siempre se habilitarán otras opciones:

Al progresar de manera lenta en el campo – buscando provocar la presión rival – generamos que el rival deje su posición para venir en busca del balón. Esta puede ser una buena señal para que quien tenga la pelota en sus pies busque el pase a las espaldas de este jugador.

La pregunta es ¿cómo se entrena este movimiento? Los rondos son una excelente forma de practicar este concepto. Debajo, les muestro un video en el que el jugador de azul (el defensor central) no tiene opciones de pase. En estos juegos, se hacen 4 contra 4, con 3 neutrales, y los de azul mantienen la posición con los de gris.

La pausa genera condiciones para que el jugador de gris tome un buen posicionamiento, lo cual generará la creación de una opción de pase.

SIN OPCIÓN DE PASE HACIA ADELANTE

El mayor beneficio que se obtiene del concepto de la pausa se da cuando no hay opciones para jugar hacia adelante. Despues de bajar considerablemente el ritmo de circulación de la pelota, quizás hasta el punto de pararla, provocamos la presión del rival. Pep Guardiola solía decir que es necesario esperar la presión del otro equipo, porque sólo en ee momento se desarma su defensa y encontramos espacios a sus espaldas. Esto permite la chance de ubicar la pelota en lugares que antes estaban cubiertos. Debajo pueden observar la famosa „pausa” (y la más linda, por cierto), obtenida de „El clásico”:

El jugador que lleva la pelota debe mirar en primera instancia a su rival más próximo, así como al lugar que se ubica a las espaldas de éste. Lo ideal es mover a tu rival con la pelota y esperar al momento justo para realizar el pase.

Por supuesto que esto implica tomar riesgos, por lo que no siempre es recomendable pasar la pelota hacia adelante. Me atrevería a decir que la mayor parte de las pausas terminan simplemente con un pase hacia atrás, intentando iniciar un nuevo ataque.

Tampoco es obligatorio que el portador del balón se desprende del mismo. La pausa puede tranquilamente estar asociada a duelos mano a mano en ataque, especialmente si quien lleva la pelota tiene buen cambio de ritmo. Si tienes en tu equipo un habilidoso gambeteador o regateador, esta puede ser una excelente herramienta para que aproveche.

Asumimos grandes riesgos, pero pueden estar aparejando con enormes beneficios. Esto posibilita que nos concentremos en el rival y en la pelota. Ya tienes conocimiento de cómo están posicionados y a qué sector están prestando atención. Ahora puedes desestabilizarlos al frenar el balón y luego dejar delante de la línea de la pelota a varios rivales con un pase.

No todo es tan fácil como lo suele sugerir la teoría. Cuanto mayor sea el tiempo que tengamos posesión de la pelota quedándonos quietos, mayor será el tiempo (y quizás la facilidad) que le otorgamos al rival para presionarnos. Retener la pelota durante mucho timpo puede llevar a forzar un pase o simplemente a deshacernos del balón.

Es fundamental el papel que desempeñan los jugadores que no tienen el balón, quienes son los que tienen que detectar el espacio que se abre a la espalda del oponente que presiona a quien tiene la pelota.

Los errores más comunes de cometer al utilizar la pausa son los siguientes:
1) Los jugadores que no tienen la pelota no se ofrecen como opción de pase – no hay líneas ni ángulos de pase
2) Mantener la pelota mucho tiempo y no hacer ningún pase
3) Gambeter o regatear con el rival muy cerca
4) Entrar en pánico y deshacerse de la posesión del balón

La pausa, sin embargo, no siempre conduce a una baja en el ritmo de juego. A veces, es necesario esperar al momento propicio para dar el pase. Quizás al momento de hacerlo, tu compañero recién comienza su movimiento en busca del espacio a espaldas del rival. No tienes que apresurarte a hacer el pase, por lo que frenar el juego te permitirá esperar a que tu compañero se ubique de manera correcta.

Bajar el ritmo del juego es usualmente la consecuencia de esperar el movimiento de nuestros jugadores para realizar el pase correcto.

Conclusión

Para jugar realmente un buen fútbol, la velocidad de juego debe ser una prioridad. Y para llevar esto a cabo, tus jugadores deben saber interpretar cuál es la decisión correcta respecto a qué hacer a continuación.
Y a veces, ese „qué hacer a continuación” es bajar la velocidad de circulación de la pelota.

Muchas Gracias Hernen Torre – @futbolbielsistaun gran hombre!


Radosław Bella

UEFA A License Coach.

www.szachimat.com

radoslaw.bella@szachimat.com

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